París, Francia. - En protestas ocurridas el pasado sábado, al menos 1,200 personas fueron detenidas y más de 150 agentes de policía resultaron heridos tras disturbios relacionados con el costo de la vida y las condiciones educativas. Aunque la marcha comenzó de manera pacífica, el ambiente se tornó violento al caer la noche, con barricadas en llamas y saqueos en distintas ciudades como París, Marsella, Lyon y Burdeos.
Los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del orden evidencian el desafío al que se enfrentan las democracias modernas: cómo garantizar la libre expresión sin permitir que la violencia prive de su legitimidad a las manifestaciones pacíficas. Según el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, la protesta se presume como un acto pacífico, y la ONU sostiene que la aplicación de la fuerza debe ser el último recurso, aplicándose solamente de forma necesaria y proporcional.
El pasado 11 de octubre, en Guadalajara, México, una manifestación exigió acceso a agua limpia. A pesar de que la mayoría de los asistentes se manifestaron pacíficamente, la situación se tornó violenta cerca de Casa Jalisco, con un uso excesivo de la fuerza reconocido por el gobernador Pablo Lemus. Este admitió que la respuesta debió ser más selectiva, concentrándose en los violentos y no en la demoledora multitud que incluía a familias y periodistas.
El 18 de octubre, se realizó una segunda marcha en Guadalajara, esta vez con la observación de las Comisiones de Derechos Humanos. Los ciudadanos se manifestaron en contra de la violencia que ha afectado las causas justas que defienden. En la Ciudad de México, el transitar de protestas, bloqueos y marchas es constante. Sin embargo, los violentos han aprovechado estas instancias para saqueos y vandalismo, lo que ha intensificado la necesidad de una respuesta adecuada y diferenciada por parte de las autoridades.
La regulación del derecho de manifestarse en México sigue siendo un tema vulnerable. No se trata de elegir entre el orden y la libertad, sino de demandar que las autoridades actúen contra los que delinquen sin afectar a quienes ejercen su derecho a protestar.
Con información de zocalo.com.mx

