Legisladores federales han expresado que, tras un año de la primera elección popular de jueces, magistrados y Ministros en México, se ha evidenciado que la reforma judicial solo buscaba capturar el Poder Judicial para proteger la corrupción y abusos del oficialismo. Federico Döring, vocero del PAN, subrayó que esta reforma ha sido utilizada para blanquear las prácticas del gobierno de Morena.
Döring calificó a los nuevos juzgadores como "jueces del acordeón", asegurando que traicionan la justicia al servir solo al régimen y no a los ciudadanos. El legislador denunció que, a pesar de la controversia en las decisiones de estos jueces, no han afrontado críticas desde el púlpito presidencial.
El análisis de expertos constitucionales también respalda las afirmaciones de Döring, indicando que la reforma ha facilitado al gobierno ganar litigios significativos ante la Suprema Corte. Así, los conflictos fiscales y otros intereses empresariales críticos han sido resueltos a favor del Estado, marcando un giro en la dinámica judicial que despierta preocupaciones sobre la imparcialidad del sistema.
Juan Zavala, de Movimiento Ciudadano, coincidió en que esta reforma no busca justicia, sino que funciona como una retaliación contra las decisiones independientes de la anterior Suprema Corte. Aunado a esto, añadió que la situación actual no ha mejorado la experiencia de los ciudadanos con la justicia, reforzando la idea de que la reforma fue diseñada para cooptar el poder judicial.
Al culminar el primer año de esta transformación, los legisladores enfatizan que la consolidación de un sistema judicial alineado al gobierno representa un serio riesgo para la democracia y los derechos de los ciudadanos. Soluciones efectivas aún parecen lejanas, dejando la oportunidad de mejorar el sistema en manos del impacto de futuras reformas.
Con información de planoinformativo.com

