María Sorté expresó su preocupación por la seguridad de su hijo, Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México. La actriz confesó que, a pesar del miedo constante, encuentra consuelo en su fe y reza diariamente por él.
Datos clave
- Quién: María Sorté y Omar García Harfuch
- Qué: Sorté reza por la seguridad de su hijo tras un atentado
- Cuándo: El atentado ocurrió el 26 de junio de 2020
- Dónde: Paseo de la Reforma, Ciudad de México
- Consecuencias: Dos escoltas y una civil fallecieron en el atentado
Durante un encuentro con medios de comunicación, Sorté reflexionó sobre el atentado que su hijo sobrevivió en 2020, cuando un grupo armado emboscó su vehículo. Ella describió el episodio como un momento crítico que realmente impactó a su familia, recordando cómo recibió la noticia del ataque y la angustia que sintió al ver el vehículo dañado. A pesar de la intensidad del momento, su hijo pudo tranquilizarla desde el hospital.
La actriz también mencionó su deseo de que su hijo no hubiera elegido una profesión tan arriesgada. Aún así, continúa teniendo fe en que su hijo, a quien considera bendecido, pueda desempeñar su labor sin problemas, encomendándolo a la protección divina siempre que sea posible.
¿Qué significa para la familia de Sorté esta situación?
La amenaza a la vida de Omar García Harfuch implica una carga emocional significativa para María Sorté y su familia. La constante preocupación, reflejada en sus declaraciones, muestra cómo el contexto de violencia en el país afecta no solo a los funcionarios, sino también a sus seres queridos. La angustia de cualquier madre ante situaciones de riesgo se convierte aquí en un aspecto central de la vida de Sorté.
¿Cómo enfrenta Omar García Harfuch los riesgos de su trabajo?
A pesar de los peligros asociados con su rol en la seguridad pública, García Harfuch ha continuado su labor con compromiso. Después del ataque que sufrió en 2020, se ha implementado un enfoque más riguroso en el protocolo de seguridad para proteger a los funcionarios. Sus allegados y el mismo García Harfuch se han visto obligados a adaptarse a una realidad marcada por un entorno complejo en el que la violencia se ha vuelto habitual.
La historia de María Sorté y Omar García Harfuch pone de relieve los riesgos asociados a las posiciones de autoridad en el país. Mientras la familia sigue lidiando con estos desafíos, se mantiene la esperanza de que el trabajo en el ámbito de la seguridad pueda avanzar sin más incidentes trágicos.
Con información de eluniversalqueretaro.mx

