Tapachula, Chiapas. - Más de 600 migrantes de varios países, entre ellos Honduras, El Salvador, Guatemala, Ecuador y Haití, reanudaron su travesía hacia la frontera con Estados Unidos después de una pausa por las malas condiciones climáticas provocadas por la tormenta Rachel. Este grupo, que se autodenomina caravana Fe y Esperanza, ha crecido desde su llegada la semana pasada con la incorporación de individuos que se encontraban varados en el sur de México.
Desde el parque Bicentenario en Tapachula, los migrantes emprendieron su camino con la esperanza de alcanzar EE.UU., donde muchos de ellos planean enviar ayuda económica a sus familias. Entre las historias compartidas, José Zelaya, un migrante hondureño, mencionó que viaja con siete miembros de su familia y que su motivación principal es poder brindar soporte a sus seres queridos que han quedado en su país.
El ambiente dentro de la caravana se caracteriza por un sentido de urgencia y necesidad. Vinicio Obonaga, originario de Ecuador, explicó que su decisión de unirse a este grupo se debió a la demora en la tramitación de papeles y la falta de empleo. "La única manera de salir de aquí es de forma masiva", indicó mientras empujaba una carreola con uno de sus niños.
Una madre guatemalteca que prefirió no revelar su nombre por seguridad expresó que ha optado por viajar en caravana después de haber sido víctima de un intento de secuestro. "Es mucho mejor, más rápido y no te agarra migración", afirmó sobre su decisión de unirse a la migración en grupo.
A medida que la caravana avanza hacia el norte, los migrantes enfrentan desafíos tanto físicos como legales, pero están determinados a seguir adelante en busca de un futuro mejor.
Con información de unitel.bo

