Cuernavaca, Morelos. - La reciente situación de crisis en el municipio de Totolapan refleja un problema de larga data en la región nororiente de Morelos, donde los grupos del crimen organizado han ganado terreno en los últimos años. El incidente del 12 de octubre, que involucró la retención de tres agentes ministeriales y la posterior liberación de un supuesta operador criminal, ha evidenciado la vulnerabilidad de las instituciones de seguridad en toda el área.
Desde hace más de una década, la violencia y la extorsión han proliferado en Los Altos de Morelos, haciendo que las comunidades dependen de la organización vecinal más que de las corporaciones policiacas. Durante el gobierno de Graco Ramírez y posteriormente bajo la administración de Cuauhtémoc Blanco, las denuncias sobre la falta de respuesta efectiva ante el crimen han crecido, llevando a muchos pobladores a organizarse en autodefensas. A pesar del cambio de administración en 2018, la situación ha seguido deteriorándose.
El lunes, durante el operativo para ejecutar órdenes de cateo en domicilios vinculados al crimen organizado, los ciudadanos bloquearon accesos y exigieron la liberación de un hombre detenido, argumentando que no se daban garantías jurídicas. La Mesa de Coordinación Estatal para la Construcción de Paz y Seguridad indicó que los inmuebles estaban vinculados al grupo criminal "La Empresa", cuyos miembros han realizado amenazas en varias ocasiones.
Marlén Burgos, excandidata a la alcaldía de Totolapan, publicó un video en el que respalda a "La Empresa", afirmando que el grupo ofrece seguridad a la comunidad. La evidencia de la creciente influencia del crimen organizado en la opinión pública y en la protección de la ciudadanía plantea un riesgo alarmante para la gobernabilidad.
A pesar de los testimonios y las advertencias de años pasados sobre la falta de seguridad y justicia, las autoridades continúan lidiando con una creciente crisis de credibilidad en la región.
Con información de launion.com.mx

