Culiacán, Sinaloa. - La gubernatura de Sinaloa, controlada por Morena, está en juego ante las elecciones de 2027. La pérdida del estado no solo representaría un retroceso electoral para el partido, sino que también podría ser interpretada como un respaldo a la oposición, que capitalizaría este resultado para reforzar su narrativa del “narcogobierno”.
Un triunfo del Partido Acción Nacional (PAN) transformaría el caso del gobernador Rubén Rocha Moya en un argumento político potente, presentando la derrota de Morena como una expresión del rechazo popular hacia el partido que ha liderado en la entidad. “Perder Sinaloa sería convertir el caso Rocha en una sentencia electoral”, advierten analistas.
Además, si el próximo gobernador es de oposición, tendría una ventana hacia la colaboración con Estados Unidos, lo que podría alterar dinámicas de seguridad en la entidad y la percepción internacional de la lucha contra el narcotráfico. Tendría la oportunidad de cuestionar y criticar continuamente la estrategia federal desde una posición privilegiada.
La alternancia en la gubernatura también podría abrir un acceso a archivos y decisiones del gobierno saliente, lo que supondría un peligro para Morena, ya que cualquier hallazgo podría ser utilizado en su contra a nivel nacional e internacional. Esto haría más difícil para el partido desmarcarse de su anterior administración y podría obstaculizar las políticas actuales en combate al crimen organizado.
De cara a estas elecciones, Morena enfrenta una presión considerable para mantener el control de Sinaloa y evitar que la oposición capitalice cualquier posible debilidad en su administración. La lucha por Sinaloa trascenderá los comicios de 2027, con implicaciones que podrían resonar a nivel nacional.
Con información de diariodechiapas.com

