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Aumenta arancel a autos eléctricos chinos en México a 50%

La reforma al arancel mexicano eleva la tarifa a autos eléctricos chinos al 50%, impactando un mercado en crecimiento y la movilidad sostenible en el país.

Por Redacción2 min de lectura
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La reforma a la ley de impuestos eleva significativamente los costos de importación, afectando un mercado en crecimiento que representa el 15% del total nacional. En una reciente modificación legislativa, la Cámara de Diputados de México aprobó un incremento del arancel a autos eléctricos importados desde China, estableciendo una tasa máxima del 50%. La medida, respaldada por la mayoría de Morena y sus aliados, busca proteger a las industrias nacionales, aunque ha suscitado preocupaciones por su impacto en la cadena de suministro y la competitividad del sector. Se espera que la propuesta sea ratificada en el Senado y publicada por el gobierno para su entrada en vigor. El arancel afectará principalmente a la fracción 8703.80.01, que corresponde a vehículos eléctricos e híbridos nuevos. Aunque otros tipos de autos de combustión seguirán enfrentando un arancel del 35% desde 2024 (para países sin tratado de libre comercio), los autos chinos eléctricos, que actualmente ganan presencia en el mercado mexicano, verán un incremento en su costo de importación. México ha experimentado un crecimiento en la adopción de vehículos eléctricos, con marcas chinas como BYD y JAC liderando la incursión, representando alrededor del 15% del mercado nacional. En noviembre pasado, marcas como BYD, con modelos como Shark y Dolphin, junto a JAC y SEV, han conseguido desplazar a líderes tradicionales como Tesla y Ford en distintas regiones del país. Sin embargo, la imposición de aranceles elevados podría encarecer estos autos en más de un 20%, afectando el acceso de los consumidores y la competencia en el mercado. Este cambio en la política arancelaria se suma a un escenario global donde las tensiones comerciales y las medidas proteccionistas impactan la disponibilidad y precios de tecnologías emergentes como los autos eléctricos. La decisión refleja una estrategia que prioriza a la industria local, pero también plantea riesgos importantes vinculados a la seguridad de la cadena de suministro

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