La posible adquisición en México forma parte de una estrategia global de Chevron para fortalecer su portafolio, en medio de negociaciones internacionales y sanciones rusas. La petrolera estadounidense Chevron se encuentra en una etapa de negociaciones que podrían marcar un cambio estratégico importante en su operación en México. En el contexto de una creciente presencia de empresas internacionales en el país, Chevron evalúa la adquisición de campos petroleros asociados a la rusa Lukoil, que enfrenta sanciones internacionales y dificultades operativas. La operación, si se concreta, incluiría activos en aguas someras como el campo Cuenca Salina, que contiene un potencial de aproximadamente 250 millones de barriles de petróleo, además de otros recursos en territorios y zonas marítimas próximas. Este movimiento se inscribe en una estrategia global para ampliar el portafolio de producción de la compañía, que actualmente tiene presencia limitada en México, principalmente en actividades secundarias como lubricantes y gasolineras. La incorporación de estos activos le permitiría incrementar significativamente su impacto en la exploración y producción en la región, alineándose con un panorama energético en transformación, donde la diversificación de inversiones resulta clave frente a un escenario internacional de sanciones y conflictos. Es importante contextualizar que la decisión de Chevron en México ocurre en un momento en el que la administración de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo, busca atraer inversión extranjera, especialmente en hidrocarburos, para dinamizar su sector energético. La aprobación de dichas operaciones requiere, además, la autorización de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) en Estados Unidos, dada la relación con las sanciones a Rusia. La operación también contempla la posible venta de activos internacionales de Lukoil, cuyo valor se estimaba en 22 mil millones de dólares en meses recientes, e involucra o
