El crecimiento del sector y sus ventajas frente a la banca tradicional en el mercado inmobiliario mexicano Hace aproximadamente diez años, el crowdfunding inmobiliario comenzó a operar en México como un canal paralelo para la obtención de financiamiento destinado a desarrolladores que buscaban nuevas formas de acceder a recursos económicos. Este modelo emergente surgió en un contexto donde las opciones tradicionales de financiamiento enfrentaban diversas limitaciones, abriendo una oportunidad para nuevas plataformas digitales. Desde entonces, su desarrollo ha sido paulatino, con avances que han dependido en gran medida de cambios regulatorios, ajustes en la economía y transformaciones en el mercado inmobiliario mexicano. A pesar de que su escala todavía es limitada y que la mayoría de las operaciones se concentran en pocas plataformas, el crowdfunding inmobiliario se ha consolidado como una opción viable para ciertos segmentos del mercado. La principal fortaleza de este modelo se ha hecho evidente en proyectos residenciales que comprenden entre 10 y 50 unidades, donde las exigencias de los bancos suelen ser una barrera significativa. Al eliminar intermediarios y facilitar una conexión directa entre inversionistas y desarrolladores, estas plataformas digitales contribuyen a reducir costos financieros y a acelerar los procesos de financiamiento. Gerardo Obregón, presidente de la Asociación de Plataformas de Financiamiento Colectivo (AFICO), afirma que el crowdfunding permite poner en contacto directo a personas con inversionistas, lo cual favorece la reducción de las tasas de financiamiento para quienes solicitan recursos. En ese sentido, plataformas como Briq.mx muestran un 62.2% de créditos pagados y un 32.1% que se encuentran al corriente de pago, mientras que M2crowd reporta un 47% de créditos pagados y un 36% al corriente, según datos publicados en sus redes sociales. Para los desarrolladores, esta alternativa de financiamiento presenta ventajas específicas en co
