La marca japonesa ha consolidado su presencia en el país, produciendo vehículos, ampliando su oferta híbrida e impulsando su crecimiento en exportaciones y empleo. Honda llegó a México hace cuatro décadas, construyendo una sólida trayectoria que ha pasado de la elaboración de motos a convertirse en uno de los principales fabricantes de autos, incluyendo modelos premium y híbridos. Desde la apertura de un complejo de producción en Celaya en 2014, la compañía ha enfrentado diversos desafíos, como una inundación en 2018 que momentáneamente detuvo la fabricación, pero la operación se reactivó con éxito, permitiendo ampliar su oferta y capacidades productivas. Actualmente, en su planta del Bajío se producen modelos como el HR-V y el Acura ADX, el primer vehículo de rendimiento de la marca en el país. La estrategia de exportación ha sido clave, con el mercado estadounidense recibiendo cerca del 90% de los envíos totales en 2025, reflejando la importancia de México como base para la expansión global de Honda en América del Norte. La compañía emplea a más de 6,600 personas en Jalisco y Guanajuato, y mantiene una red de más de 300 distribuidores que han atendido a más de 4.5 millones de clientes durante estos años. Sus vehículos, especialmente la CR-V y el City, se mantienen entre los más vendidos en el país. La incursión en tecnología híbrida, iniciada en 2005 con el Civic Hybrid, ha sentado las bases para modelos más accesibles como el Accord y la CR-V, en línea con la creciente tendencia hacia la movilidad sustentable. A diferencia de otras marcas, Honda ha adoptado una estrategia de marketing basada en la confianza, el boca a boca y la experiencia del cliente, fortaleciendo su reputación sin depender de grandes inversiones en publicidad tradicional. La visión a largo plazo de la marca en México apunta a seguir innovando y contribuyendo al desarrollo del país, respaldada por una historia de compromiso y crecimiento sostenido. La historia de Honda en México refleja no solo
