La crisis económica causa una fuerte caída en el consumo, llevando a la paralización de la planta de Pacheco y afectando a marcas masivas. La reducción en el consumo masivo continúa impactando severamente a las industrias alimenticias, evidenciada por la suspensión de operaciones en la planta de Pacheco de la multinacional Mondelez. La fábrica, responsable de producir productos emblemáticos como las galletitas Oreo, Pepitos, Milka y Terrabusi, permanecerá cerrada hasta al menos el 5 de enero, aunque existe expectativa de que la reactivación ocurra antes. La medida implicó la suspensión de más de 2.300 empleados, quienes recibieron licencias y vacaciones forzadas, en un contexto en el que la empresa asegura que la decisión responde a una "adecuación operativa" planificada. Desde el sector gremial, expertos señalan que esta es una de las paradas más significativas desde la crisis de 2001, cuando las fábricas también cerraron por motivos de seguridad y estabilidad económica. La caída en la demanda ha sido tan pronunciada que, incluso con la incorporación de nuevos productos, la producción se redujo en 13 mil toneladas respecto a las expectativas; la planta en 2023 esperaba elaborar unas 72 mil toneladas, pero la cifra quedó muy por debajo. En el análisis del mercado, especialistas comparan la presente situación con momentos críticos en la economía nacional, como la crisis de 2001 y la pandemia, cuando muchas industrias enfrentaron paralizaciones por motivos diversos. La caída de consumo afecta también a otros sectores relacionados, como las panaderías, que reportan una notable disminución en ventas de productos tradicionales. La disminución de la actividad refleja una retracción de la economía familiar y un cambio en los patrones de consumo, que golpean directamente la producción y empleabilidad en el sector alimenticio.
