La ley de telefonía móvil aumenta el riesgo de interrupciones y genera preocupaciones sobre la protección de datos de los usuarios. En México, el proceso de portabilidad numérica, que permite a los usuarios cambiar de operador sin perder su número, enfrentará cambios que podrían complicar la continuidad del servicio. La nueva regulación obliga a desconectar la línea antes de vincularla a un operador receptor, lo que puede ocasionar interrupciones de días, afectando la experiencia del usuario. Hasta ahora, la portabilidad se realizaba en un plazo máximo de 24 horas, garantizando una transición fluida y sin perdidas de servicio. Expertos en telecomunicaciones advierten que, además del riesgo de interrupciones, el nuevo esquema plantea preocupaciones sobre la protección de datos personales. La regulación exige almacenar la información de los usuarios en plataformas distintas, sin claridad sobre cómo se manejarán los datos durante el proceso de transferencia. La duplicación y el acceso a información sensible sin controles adecuados aumentan las vulnerabilidades y potenciales vulneraciones a la privacidad. Es importante contextualizar que la portabilidad ha sido una herramienta fundamental para fomentar la competencia en el sector, especialmente con la proliferación de Operadores Móviles Virtuales que ofrecen tarifas más accesibles. La posibilidad de cambiar de proveedor sin perder el número ha impulsado a millones de usuarios a explorar mejores servicios, en un mercado donde la calidad y la estabilidad aún son prioridades. Desde 2008, los usuarios tenían la opción de cambiar de compañía de manera sencilla, aunque en sus primeros años el proceso se realizaba sin la autorización expresa del usuario. La regulación vigente desde 2014 reforzó este derecho, y la introducción del registro nacional parece revertir ese avance, haciendo el cambio de proveedor más complejo y menos seguro. Este cambio regulatorio evidencia la necesidad de fortalecer los mecanismos de protección de
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