La petrolera estatal mexicana continúa enfrentando dificultades financieras, con un déficit menor al año pasado y una deuda que supera los 517 mil millones de pesos, pese a los apoyos del gobierno. Pemex, la máxima empresa petrolera de México, mantiene una situación financiera compleja, reportando una pérdida neta de aproximadamente 61 mil 247 millones de pesos en el tercer trimestre del año, cifra que refleja una mejora respecto a la pérdida de más de 161 mil millones del mismo periodo en 2022. A pesar de los esfuerzos y el respaldo financiero del gobierno federal, la compañía enfrenta desafíos persistentes, entre ellos un aumento en su deuda con proveedores, que al cierre del tercer trimestre alcanzó más de 517 mil millones de pesos. La producción de hidrocarburos líquidos cayó un 6.7%, situándose en 1.65 millones de barriles diarios, afectada por campos maduros y retrasos en infraestructura. Sin embargo, el procesamiento de crudo experimentó un incremento gracias a la operación de nuevos trenes en la refinería Olmeca. La volatilidad en los precios internacionales y menores volúmenes de exportación continúan siendo factores que impactan los ingresos de la empresa, que en el periodo alcanzaron 378.881 millones de pesos, 11.1% menos que en el mismo periodo del año anterior. En 2024, el gobierno ha anunciado transferencias adicionales para fortalecer las finanzas de Pemex, que busca lograr la autosuficiencia financiera para 2027, pero la senda sigue siendo desafiante ante las condiciones del mercado y la estructura de deuda de la compañía. La persistencia de estos problemas pone en evidencia la necesidad de reformas profundas en el sector energético mexicano y una estrategia a largo plazo que asegure la sustentabilidad de la empresa estatal.
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