La empresa estatal reporta pérdidas superiores a 61 mil millones de pesos en el tercer trimestre, mientras su deuda y producción muestran signos de declive, en un contexto de apoyos gubernamentales y desafíos económicos. Pemex continúa enfrentando dificultades financieras en 2024, tras registrar una pérdida neta de más de 61 mil millones de pesos en el tercer trimestre, una cifra que refleja una disminución respecto a los resultados negativos del mismo periodo del año anterior. Esto sucede en un contexto en el que la petrolera ha recibido múltiples apoyos del gobierno federal, incluyendo inyecciones de recursos cercanas a los 27 mil millones de dólares, con el fin de fortalecer sus finanzas y alcanzar la autosuficiencia para 2027. A pesar de los planes de rescate, los indicadores de producción muestran una tendencia a la baja. La extracción de hidrocarburos líquidos se redujo en 6.7%, alcanzando 1.65 millones de barriles diarios, en gran parte por el agotamiento de campos maduros y retrasos en infraestructura. Por otro lado, el procesamiento de crudo aumentó modestamente, impulsado por operaciones en la Refinería Olmeca, mientras que la producción de gas natural tuvo un ligero descenso. El nivel de endeudamiento de la compañía también sigue en aumento, al llegar a más de 517 mil millones de pesos en el tercer trimestre, en comparación con 505 mil millones del cierre del año anterior. Simultáneamente, los ingresos totales disminuyeron estrechamente 11%, afectando aún más la estabilidad económica de la petrolera. La deuda con proveedores también creció, evidenciando la presión financiera que enfrenta Pemex en el mercado nacional e internacional. Estos desafíos económicos acontecen en un escenario en el que la estrategia del gobierno busca equilibrar la recuperación de Pemex con los riesgos asociados a su alta carga de deuda y decrecientes niveles de producción, en un contexto global de fluctuaciones en los precios del petróleo y nuevos retos energéticos.
