El aumento en el impuesto al valor agregado para seguros de auto y salud generará costos adicionales y riesgos de menor protección para los usuarios. En respuesta a una histórica problemática fiscal, las autoridades mexicanas implementaron cambios que afectarán directamente a las compañías de seguros y a sus clientes. La modificación busca disminuir la evasión tributaria relacionada con las deducciones en el sector asegurador, especialmente en seguros de auto y gastos médicos mayores, que representan una parte significativa del mercado. Este ajuste implica que las aseguradoras deberán pagar un impuesto al valor agregado que anteriormente no acreditaban, estimándose una recaudación adicional de entre 20,000 y 25,000 millones de pesos anuales. La industria aseguradora ha manifestado su compromiso de cumplir con las nuevas disposiciones, aunque algunos reportes indican que estas medidas podrían traducirse en incrementos del 10% al 20% en el costo de las primas. El impacto en los usuarios se anticipa en mayores gastos para seguros de automóviles y salud, coincidiendo con un escenario en el que la inflación médica y los costos de tratamiento de enfermedades complejas como el cáncer o problemas cardiovasculares siguen en alza. La penetración actual de seguros en México, donde solo el 21% corresponde a automóviles y 18.5% a gastos médicos, podría disminuir aún más si los costos se vuelven prohibitivos para una parte significativa de la población. Este cambio también obliga a los aseguradores a ajustar sus portafolios, lo que podría afectar la cobertura, en especial para quienes tienen sumas aseguradas bajas. La situación genera una preocupación adicional por la creciente carga financiera en un sector que, en conjunto, influye directamente en la protección financiera de millones de mexicanos ante riesgos y enfermedades. Como parte del contexto, la tendencia global apunta a un aumento en los costos de las atenciones médicas, haciendo aún más importante la revisión de cobertu
