La comunidad empresarial alerta sobre posibles cambios que podrían amenazar la estabilidad del tratado y afectar la economía regional. La comunidad empresarial mexicana expresa preocupación por la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) prevista para 2026. La International Chamber of Commerce México ha comunicado a las autoridades que el proceso se llevará a cabo en un escenario cargado de riesgos, entre ellos tensiones proteccionistas en Estados Unidos, incertidumbres regulatorias en sectores clave y modificaciones en las reglas de origen en el sector automotriz. Un aspecto crítico que generan inquietud es la posible alteración de la cláusula de caducidad del acuerdo, la cual establece revisiones periódicas cada seis años y facilita su extensión. La modificación de esta disposición podría conducir a la terminación automática del tratado sin transición, poniendo en jaque cadenas de suministro y la inversión extranjera en la región. Además, alertan sobre el posible debilitamiento del capítulo dedicado al comercio digital, que hoy facilita el flujo de datos y sustenta la innovación tecnológica entre los países. Desde el sector empresarial se subraya la importancia de mantener un diálogo abierto y constructivo durante este proceso, ya que una negociación basada en el respeto y la prudencia puede evitar tensiones innecesarias. La estrategia actual de mantener un tono conciliador, sin confrontaciones con actores clave como Estados Unidos, es vista como la vía más segura para preservar los beneficios del acuerdo y evitar un impacto económico negativo que afectaría a múltiples sectores. El análisis también destaca que cualquier ajuste que restrinja el comercio digital o imponga cargas regulatorias podría afectar la competitividad regional, ralentizar la innovación y generar incertidumbre en las empresas que dependen de la integración de sus operaciones transfronterizas. La estabilidad del T-MEC es un pilar fundamental para el crecimiento
