La entrada de teléfonos no homologados en el país incrementa riesgos técnicos y de seguridad, en un contexto de regulación pendiente y aumento en ventas digitales. La adquisición de teléfonos móviles en México a través del mercado gris, es decir, dispositivos ingresados por canales no autorizados, presenta crecientes riesgos técnicos y de seguridad para los consumidores. Estos dispositivos, que actualmente representan aproximadamente el 3% del mercado, muchas veces no cumplen con los estándares nacionales, lo que puede derivar en fallas de conectividad, pérdidas de garantía, riesgos eléctricos e vulnerabilidades cibernéticas. Este fenómeno se ha visto favorecido por la tendencia creciente de compras en línea, donde plataformas digitales concentran una significativa participación del mercado de teléfonos y otros dispositivos electrónicos. Sin embargo, la ausencia de regulaciones claras ha ampliado las oportunidades para dispositivos no homologados, especialmente en temporadas altas como fin de año, coyuntura en la que muchos prefieren opciones más económicas. La implementación de un sello de homologación, impulsado inicialmente por el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) y postergado para su entrada en vigor en 2027, buscaba establecer un criterio técnico obligatorio para garantizar la legalidad y el correcto funcionamiento de los celulares en el territorio mexicano. La creación de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) plantea ahora la posibilidad de restablecer o modificar dichos mecanismos para ordenar el mercado, en un contexto donde algunos fabricantes ya han comenzado a bloquear equipos no certificados. Reforzar campañas informativas y establecer controles efectivos en aduanas y puntos de ingreso, serán cruciales para reducir la proliferación de dispositivos ilegales y proteger tanto a los consumidores como a los actores legítimos del sector. La experiencia internacional evidencia que la libertad de elección del usuario debe equilibrarse co
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