La industria automotriz mantiene expectativas moderadas mientras negocia la renegociacion del T-MEC y busca eliminar aranceles que afectan su crecimiento. El sector automotor en México enfrenta un escenario desafiante para 2026, marcado por la persistencia de aranceles impuestos bajo la gestión anterior de Donald Trump, que aplican una tarifa del 25% a autos, acero y aluminio. Aunque hay conversaciones en curso para revertir estas medidas, la incertidumbre domina las expectativas de la industria, que apuesta por un escenario de estabilidad económica en medio de la compleja renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Durante un encuentro con medios, Rogelio Garza, director de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), mencionó un primer trimestre de cautela ante los cambios en las políticas comerciales y anticipó que, a pesar de los obstáculos, la industria cerrará 2025 con resultados similares a los del año previo. Datos hasta noviembre muestran una ligera disminución del 1.5% en producción y 1.6% en exportaciones, con un incremento del 1% en ventas, que reflejan cierta resiliencia a pesar de las tensiones arancelarias y las tarifas en acero y aluminio. Este año, el sector será crucial para definir una política clara frente a las disputas comerciales que aún permanecen en el tintero. La expectativa de que las negociaciones del T-MEC concluyan en beneficios para todos los países implica que se buscarán reducir las tarifas existentes y fortalecer el comercio libre en la región. Garza subrayó que México puede ofrecer ventajas competitivas, como procesos aduaneros más eficientes y medición de contenidos, aspectos que deben destacarse en las futuras discusiones. Finalmente, el dirigente expresó su respaldo a la iniciativa gubernamental para aplicar aranceles de hasta 35% a autopartes importadas desde países sin acuerdo comercial, medida que busca proteger y fortalecer la producción nacional. La postura es clara: la industria es
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