El contraste en la evaluación de riesgos y las herramientas de control explica por qué las tarjetas departamentales enfrentan mayores tasas de morosidad en un contexto de mayor crecimiento en el crédito al consumo. Durante el cierre del año, las tiendas departamentales se posicionan como actores clave en el otorgamiento de crédito en México, especialmente en temporadas de alta demanda como El Buen Fin, Black Friday y las festividades decembrinas. Sin embargo, el incremento en el volumen de ventas con financiamiento ha evidenciado riesgos mayores en comparación con los créditos otorgados por la banca formal. A diferencia de los bancos, que han fortalecido sus criterios de evaluación y ofrecen productos diversificados y regulados, las tiendas departamentales mantienen modelos de crédito más flexibles y menos estrictos. Este enfoque facilita el acceso al financiamiento, pero también incrementa la probabilidad de impagos. La tasa de morosidad en cadenas como Liverpool y Coppel muestra una tendencia ascendente, alcanzando niveles cercanos a un umbral que los analistas consideran crítico para la estabilidad del sector. La diferencia en estructura y regulación de estos créditos influye en la gestión del riesgo. La banca, que también opera créditos de nómina y productos de mayor valor, emplea mecanismos como el vínculo con cuentas de nómina y análisis de riesgo rigoroso, lo que ayuda a mantener bajos niveles de morosidad, actualmente en torno al 3.3%. En contraste, las tarjetas departamentales, que suelen tener tasas de interés más altas y pagos menores, generan una mayor dispersión en sus perfiles de clientes, incluyendo segmentos con menor capacidad de pago. Este escenario refleja la fragmentación del mercado de crédito al consumo en México y subraya la importancia de fortalecer los modelos de evaluación y cobranza en el sector departamental, ante una tendencia al alza en la morosidad y la presión económica general. El fortalecimiento de las herramientas de control y la d
