La empresa española mantiene sus esfuerzos de salida del país ante obstáculos regulatorios, de infraestructura y de mercado, mientras busca un comprador. Tras más de seis años en proceso, Telefónica continúa sin concretar la venta de sus operaciones en México, el último mercado de la región en el que intenta retirarse. Aunque en países como Colombia, Argentina, Perú y Uruguay la compañía española ha logrado desinvertir, en México el camino sigue lleno de obstáculos. La falta de infraestructura, altos costos y cambios regulatorios complexifican la venta, en medio de un mercado dominado por firmas como Telcel, de Carlos Slim, y con la creciente presencia de operadores virtuales. La compañía acumula también una significativa deuda fiscal, superando los 4 mil millones de pesos, una situación agravada por restricciones en la deducción de gastos tras una fusión en 2014. La reconfiguración del marco regulatorio en México, que ha fortalecido las facultades de la Comisión Nacional Antimonopolio (CNA), ha frenado cualquier avance, a diferencia de Colombia, donde ya está en marcha la venta del 32.5% estatal en Coltel. Es importante contextualizar que, en un entorno global donde las estrategias corporativas apuntan a optimizar recursos y cumplir con nuevas normativas, la persistencia de Telefónica en mantener sus operaciones en México refleja las complejidades del mercado local. La presencia dominante de actores como Telcel y el incremento de operadores móviles virtuales han establecido barreras adicionales para potenciales compradores. La conclusión de estos procesos de venta resultará crucial para definir el panorama competitivo en las telecomunicaciones mexicanas en los próximos años.
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