En México, la administración de Claudia Sheinbaum ha modificado su postura sobre la libertad de expresión, pasando de un discurso de apertura a uno que promueve la censura. En 2026, se recuerda que el enfoque de los líderes de la 4T era claramente liberal, abogando por una libertad de prensa sin restricciones, a pesar de las críticas que enfrentan actualmente.
Datos clave
- Quién: Claudia Sheinbaum Pardo, Presidenta de México.
- Qué: Cambio en el discurso sobre la libertad de expresión en la 4T.
- Dónde: México.
- Cuándo: 1 de agosto de 2026.
El contexto actual contrasta con las afirmaciones anteriores de importantes figuras del movimiento, incluida Claudia Sheinbaum, quien solía garantizar que no habría censura durante su mandato. Frases como "La prensa se regula con la prensa" y "Prohibido prohibir, cero censura" ilustraban la defensa de la libertad de expresión que caracterizaba al movimiento de la 4T en sus inicios. En ese momento, se manifestaba una profunda oposición a cualquier intento de regular los medios de comunicación.
¿Cómo ha cambiado la postura de la 4T?
Con el paso del tiempo, el discurso ha cobrado un tono más restrictivo. Ahora se promueven legislaciones que tipifican conceptos como el "ciberacoso" y el "discurso de odio", permitiendo a las autoridades exigir la eliminación de contenidos sin la necesidad de autorización judicial. Este cambio ha generado cuestionamientos sobre si la 4T realmente sigue comprometida con los principios de libertad de expresión que alguna vez abogó.
Los críticos argumentan que la administración ha pasado de una filosofía de "entre más me golpean más digno me siento" a una de "si me golpeas, te denuncio". Este giro da cuenta de un proceso de consolidación del poder que contrasta con las promesas iniciales de apertura y diálogo.
A pesar de que la administración argumenta que estas medidas son para la defensa del pueblo mexicano y la protección de la integridad en comunicados, existen preocupaciones sobre el impacto real en la libertad de prensa. Se prevé que una consulta popular que apoyará la Ley de Derecho de las Audiencias carezca del rigor necesario para validar su legitimidad, lo que podría llevar a decisiones que necesitan ser más transparentes.
Históricamente, la 4T se había posicionado como defensora de la libertad de expresión, pero hoy parece que esa narrativa ha sido olvidada, lo que resalta la hipocresía en su actuar político. La rapidez con la que han cambiado estas posturas genera inquietudes sobre el futuro del debate público y la transparencia en México.
Con información de afntijuana.info

