Morelia, Michoacán. - El Palacio Clavijero, destacado por su rica historia que abarca más de cuatro siglos, se ha transformado de un antiguo espacio jesuita en un referente cultural en la capital michoacana. La construcción del edificio inició en el siglo XVII, con la colocación de la primera piedra el 2 de diciembre de 1660, bajo la supervisión del obispo Fray Marcos Ramírez de Prado.
En su origen, este inmueble fue el Colegio de San Francisco Javier, que se convirtió en uno de los centros educativos más relevantes durante la época colonial. Aquí impartieron clases miembros destacados de la Compañía de Jesús, incluyendo a Francisco Xavier Clavijero, un notable historiador novohispano cuyo legado está ligado al nombre del recinto.
Sin embargo, la expulsión de los jesuitas en 1767 por orden del rey Carlos III marcó el inicio de una serie de cambios en la administración del edificio. A través de los años, el Palacio Clavijero ha tenido diversos usos, pasando a manos del clero secular y funcionando en distintas etapas como centro educativo y administrativo.
El edificio también tiene un papel crucial en la historia institucional del estado de Michoacán. En agosto de 1824, sirvió como sede para el establecimiento del Congreso Constituyente del Estado Michoacano y del Tribunal de Justicia. En 1991, el Centro Histórico de Morelia fue incluido en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco, reconociendo así su valor arquitectónico y cultural.
Desde 2008, el Palacio Clavijero toma un nuevo rumbo al convertirse en el Centro Cultural Clavijero, un lugar dedicado a las artes que acoge exposiciones, talleres y presentaciones. Con cerca de cuatro mil metros cuadrados y 11 salas de exhibición, se espera que este espacio siga fomentando la cultura y el arte en la región.
Con información de quadratin.com.mx

