Los mexicanos han perdido la capacidad de asombro ante la violencia que permea su realidad cotidiana. Esta desconexión hace que eventos violentos se conviertan en parte del paisaje, dificultando la conciencia crítica frente a la brutalidad que afecta a la sociedad.
## Datos clave - Cuándo: Actualidad. - Qué: Normalización de la violencia en México. - Cómo: Desconexión emocional ante el sufrimiento. - Quién: La sociedad mexicana como testigo y víctima. - Dónde: En todo el territorio nacional.
La capacidad de asombro es esencial para cuestionar y aprender del entorno. Sin embargo, en México, el bombardeo constante de noticias sobre crímenes y actos de violencia ha conducido a una aceptación tácita de la violencia como parte de la vida diaria. Las escenas impactantes, como cuerpos expuestos en la vía pública y actos terroristas, ocurren con tal frecuencia que los ciudadanos terminan por volverse indiferentes.
## ¿Por qué ha disminuido la capacidad de asombro en México? La falta de respuesta efectiva por parte de las autoridades ha contribuido a la percepción de que la violencia es ineludible. Los casos de impunidad y corrupción en las fuerzas policiales y otras instituciones han llevado a un desánimo generalizado, donde la lucha cívica parece un riesgo mayor que la tranquilidad. Así, las víctimas se convierten en estadísticas y el sufrimiento colectivo se desdibuja.
Ante esta realidad, situaciones que deberían suscitar indignación, como el maltrato animal, logran captar la atención de las redes sociales, mientras que los tristes episodios de violencia se normalizan y se olvidan. Este fenómeno plantea una reflexión sobre los valores sociales y la importancia del respeto por la vida humana en un contexto donde prevalece la impunidad.
El caso reciente de un perro llamado Rocky, cuyo maltrato generó una ola de indignación en redes sociales, contrasta con la apática respuesta ante la creciente violencia en las calles. La atención pública parece desviarse hacia cuestiones menos graves, cuestionando la empatía de la población hacia el sufrimiento humano en comparación con el dolor que podría experimentar un animal.
La infraestructura social y la cultura de la justicia en México requieren un resurgimiento del asombro y el sentido crítico para enfrentar el deterioro de la vida pública. Sin héroes ni líderes visibles, el cambio depende de la capacidad colectiva de cuestionar la realidad y buscar soluciones a la ausencia de justicia.
Con información de vanguardia.com.mx

