Líderes del oficialismo exploran una negociación para definir las autoridades del PJ en Buenos Aires, buscando evitar un quiebre interno que beneficie a sectores opositores. La disputa interna en el peronismo de la provincia de Buenos Aires podría encontrar un punto de inflexión mediante un acuerdo entre el gobernador Axel Kicillof y el dirigente de La Cámpora, Máximo Kirchner. La negociación busca calibrar la transición en la presidencia del Partido Justicialista local, ante la posibilidad de que la confrontación escale y genere un caos que debilite a su estructura política en la provincia. En el contexto político actual, circula la hipótesis de que Máximo Kirchner intentaría mantener su liderazgo en el PJ bonaerense, aunque diversos dirigentes de larga trayectoria en el peronismo consideran que podría aceptar ceder ese cargo para mantener la unidad interna. La estrategia, en cualquier caso, apunta a evitar una fractura que pueda favorecer a agrupaciones opositoras al oficialismo. Entre las proyecciones más concretas figura la posibilidad de que federaciones y alianzas internas sean lideradas por figuras como Federico Otermin, intendente de Lomas de Zamora, o Federico de Achaval, jefe comunal de Pilar. Ambos mantienen buenas relaciones tanto con Cristina Fernández de Kirchner como con Kicillof y Sergio Massa, y nunca formaron parte de La Cámpora. Se consideraría, además, una conducción más colegiada del partido, que incluya a otros dirigentes cercanos al gobernador y a la expresidenta. Este posible acuerdo responde a la importancia de fortalecer la estructura del peronismo en la provincia, que representa uno de los principales bastiones electorales del país. La coyuntura también refleja un proceso de consolidación interna, en el que las alianzas y las negociaciones por cargos políticos adquieren un valor estratégico para evitar divisiones abiertas. Desde el entorno del propio Kicillof se señala que la intención sería mantener un equilibrio de poder en el partido, g
