Ciudad de México. – La memoria de Adolfo Aguilar Zinser, figura destacada en la política, diplomacia y academia mexicana, resuena en el ámbito editorial y público, particularmente a través de las reflexiones de quienes ocupan los espacios que él alguna vez habitó. Su paso por la consejería de Seguridad Nacional durante el gobierno de Vicente Fox y su posterior rol como embajador ante las Naciones Unidas marcaron un periodo de reflexión crítica sobre la seguridad, la justicia y la soberanía de México. En su libro "¿Quién manda aquí?", el exdirector de El País, Javier Moreno, destaca el papel de Aguilar Zinser como un consejero de Seguridad Nacional que, sin renunciar a sus convicciones progresistas, se integró a un gobierno panista. Moreno subraya la visión de Aguilar Zinser respecto a la necesidad de retirar al Ejército del combate contra las drogas y su firme creencia en el Estado de derecho, principios que chocaron con la realidad política de la época. Aguilar Zinser también dejó una huella en el ámbito de la crítica política a través de su libro "¡Vamos a ganar!", donde analizó la campaña de Cuauhtémoc Cárdenas en 1994. En él, exhibió una autocrítica poco común en la izquierda mexicana, señalando las limitaciones del PRD para modernizar su discurso y su estrategia de comunicación. Como diputado y senador independiente, Aguilar Zinser participó en el Grupo San Ángel, buscando tender puentes hacia la democracia. Su nombramiento como consejero de Seguridad Nacional fue una apuesta del entonces presidente Fox por una política de seguridad innovadora, aunque pronto cancelada. Posteriormente, como embajador ante la ONU, desafió la política exterior de Estados Unidos al condenar la Guerra del Golfo, una postura que le costó el cargo y evidenció su compromiso con la independencia diplomática de México. La trayectoria de Aguilar Zinser, marcada por una lucha constante contra la corrupción, se refleja en sus propias palabras: "El régimen no necesitó matar a todos sus contr
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