La mayoría en el Congreso decidió incrementar sus percepciones, a pesar de los discursos de austeridad y los recortes en otros sectores gubernamentales. En una decisión que ha generado controversia, los legisladores en el Congreso aprobaron un incremento en su salario anual de aproximadamente 113 mil pesos, alcanzando una percepción neta de más de un millón 300 mil pesos. La actualización contempla un aumento en componentes como el sueldo base, aportaciones al seguro social, ahorro solidario y aguinaldo, en medio de declaraciones públicas que resaltan la austeridad del Congreso. Este ajuste en las remuneraciones contrasta con el enfoque del Presupuesto de Egresos de 2026, que contempla recortes sustanciales en instituciones judiciales, órganos autónomos y dependencias federales, incluyendo recortes millonarios al Poder Judicial, al Instituto Nacional Electoral y a la Fiscalía General de la República. Sin embargo, la Cámara de Diputados priorizó recursos destinados a ámbitos como la educación, ciencia, medio ambiente y cultura. Autoridades educativas recibirán más de 10 mil millones de pesos, mientras que fondos para ciencia y cultura también aumentaron, beneficiando a instituciones como el Instituto Nacional de Antropología e Historia y el Instituto Nacional de Bellas Artes. El hecho refleja una tendencia en el Congreso de mantener o elevar las percepciones de sus integrantes, incluso ante discursos públicos de austeridad y la necesidad de ajustar el gasto en otras áreas prioritarias del país. La decisión ha suscitado debates sobre la equidad y las prioridades en el manejo de los recursos públicos en un contexto de restricciones presupuestarias.
