El dirigente del partido ha faltado a varias reuniones oficiales y eventos de organización, generando cuestionamientos sobre su compromiso y su presencia en la estructura del partido. En el contexto de la reciente orientación de Morena hacia la consolidación de sus Comités Seccionales en todo el país, uno de los aspectos más destacados ha sido la falta de participación del secretario de Organización del partido, Andrés Manuel López Beltrán. A pesar de ser una figura clave en la estructuración territorial del partido, López Beltrán no ha estado presente en varias asambleas nacionales y regionales que son fundamentales para fortalecer la base del movimiento. Desde julio, el dirigente ha evitado asistir a reuniones como el Consejo Nacional y distintas giras en diferentes estados, donde la dirigencia ha estado promoviendo la organización comunitaria y la afiliación de militantes. La ausencia en estas actividades ha generado críticas internas y externas, especialmente considerando los esfuerzos del partido por mantener una imagen de austeridad y compromiso con sus principios. Además, López Beltrán justificó en una carta personal sus viajes y estancias en Japón, lo que fue recibido con escepticismo por algunos sectores. La figura de López Beltrán, hijo del exmandatario López Obrador, es vista por analistas como un elemento que puede influir en el dinamismo interno del partido, aunque sus recientes ausencias podrían afectar su liderazgo. En el marco de las funciones estatutarias, su rol consiste en registrar y coordinar los Comités de Defensa de la Transformación, actividades que aún enfrenta retos de participación y presencia activa en el terreno.
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