Tijuana, Baja California. - Los informes de labores de los alcaldes de Baja California, en medio de crisis municipales, se han transformado en celebraciones que distan de ser ejercicios de rendición de cuentas. Los siete municipios enfrentan diversas problemáticas, pero los ediles morenistas parecen ignorarlas y presentan sus resultados como si fueran triunfos, alejados de la realidad que viven los ciudadanos.
Algunos de estos presidentes municipales han tenido trayectorias controvertidas. Por ejemplo, Ismael Burgueño Ruiz, alcalde de Tijuana, retomó su cargo tras un intento fallido por obtener la candidatura de Morena a la gubernatura del estado. Mientras tanto, Norma Alicia Bustamante, quien dejó su puesto por razones personales, ha mantenido un perfil bajo en eventos que deberían ser de rendición de cuentas, siendo más frecuentemente vista en festivales culturales que en informes serios.
Varios de estos funcionarios, como José Luis Dagnino de San Felipe, han lidiado con una gestión marcada por la violencia. Dagnino gobernó durante uno de los períodos más violentos de la historia local, y su enfoque parece estar más centrado en la política que en la administración eficaz de los recursos municipales. Otros, como Claudia Agatón en Tijuana, enfrentan deudas significativas que afectan la situación financiera de sus municipios.
La transformación de estos informes en festividades resalta la falta de seriedad y compromiso de los alcaldes en la rendición de cuentas. La Constitución de Baja California establece que estos informes deben ser una forma de reportar a los ciudadanos y al Congreso, pero en la práctica, se convierten en actos políticos que ignoran las necesidades de la población.
Con la conclusión de estas celebraciones, la ciudadanía continúa esperando respuestas a sus problemas más apremiantes.
Con información de zetatijuana.com

