Ensenada, Baja California. – La producción de vino en Baja California ha experimentado una disminución del 20%, pasando de representar el 90% a aproximadamente el 70% de la producción nacional. Esta merma se atribuye principalmente a la escasez de agua, el encarecimiento de la tierra y una significativa caída del 40% en las ventas registradas en 2025. Wenceslao Martínez Payán, presidente del Comité Provino de Baja California, señaló que, si bien el estado mantiene su liderazgo en la vitivinicultura mexicana, la competencia es cada vez más intensa. La falta de recursos hídricos en la región, sumada a la disponibilidad de capital y otros recursos en estados productores emergentes, ha propiciado crecimientos más acelerados fuera de Baja California. El directivo también destacó el impacto de los elevados precios de las tierras agrícolas, particularmente en el Valle de Guadalupe. El costo del metro cuadrado ha escalado de alrededor de 2 a 20 dólares, elevando considerablemente la inversión inicial para el establecimiento de nuevas plantaciones. Martínez Payán recordó que Baja California alberga más de 200 proyectos vitivinícolas y alrededor de 650 etiquetas distribuidas en sus siete valles. El 90% de los productores locales son micro y medianos empresarios, lo que fomenta una gran diversidad de estilos y variedades de vino. Adicionalmente, el 2025 fue un año complejo en términos comerciales para la mayoría de los productores, con un exceso de inventario de vino. Esto se reflejó en una reducción del 30% al 40% en la compra de uva, llevando por primera vez a que uvas permanecieran sin ser vendidas en los viñedos. Se anticipa, no obstante, que la calidad de los vinos producidos en la cosecha de 2026 será destacada.
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