La decisión busca mejorar la calidad del servicio y fomentar la renovación de unidades, tras semanas de negociaciones y protestas. Luego de un extenso período de diálogos y movilizaciones en distintos puntos de la capital, las autoridades locales aprobaron un incremento de 1.50 pesos en la tarifa del transporte público, con el objetivo de fortalecer la infraestructura y garantizar condiciones más seguras y cómodas para los usuarios. Este aumento implica que los viajes en microbuses y vagonetas costarán 7.50 pesos hasta los cinco kilómetros y nueve pesos para rutas que superen esa distancia, mientras que los autobuses tendrán una tarifa de 8.50 pesos en trayectos cortos y 9.50 en recorridos más largos. Además, los precios nocturnos sufrirán un incremento adicional del 20%. Analistas consideran que este ajuste refleja una necesidad urgente de modernizar el sistema de transporte, en un contexto donde la seguridad y la sustentabilidad son prioridades en la política de movilidad de la ciudad. La aprobación se dio tras una serie de encuentros en los que los responsables explicaron que los fondos recaudados permitirán renovar y mantener la flota, instalar cámaras de vigilancia, botones de pánico y dispositivos GPS en las unidades. Este proceso también pretende asegurar que los conductores operen con la certificación adecuada y en condiciones laborales dignas, promoviendo un sistema más eficiente y ordenado. Por su parte, diferentes partidos y organizaciones han expresado sus preocupaciones respecto a la percepción de que estos cambios obedecen a intereses políticos vinculados a las próximas elecciones. La presidenta del Partido Acción Nacional en la capital subrayó la importancia de crear comités que faciliten la participación ciudadana y la denuncia de irregularidades en el servicio. Entretanto, críticos señalan que, pese a los esfuerzos por mejorar el transporte, la ciudadanía sigue enfrentando altos costos en otros aspectos de la vida cotidiana, como la gasolina, lo que
