La incorporación de bioplásticos certificados podría mejorar la gestión de residuos orgánicos, reducir microplásticos y potenciar la sustentabilidad en la capital. La Ciudad de México avanza en la implementación de un nuevo esquema de manejo de residuos que busca promover la separación en origen y el aprovechamiento de los desechos orgánicos. Una de las estrategias clave es el uso de bolsas compostables, fabricadas a partir de bioplásticos certificados para degradarse en instalaciones de compostaje, lo que permite transformar los restos orgánicos en abono de calidad. Este enfoque busca reducir la dependencia de rellenos sanitarios y minimizar la contaminación por microplásticos, que se estima constituyen aproximadamente el 40% de los residuos generados en la urbe. La utilización de bioplásticos puede facilitar una gestión más sustentable, ya que además de biodegradarse, aportan beneficios en reducción de emisiones y contribuyen a la economía circular. Los bioplásticos, en particular aquellos diseñados para compostaje, representan una innovación que, si se integra de manera adecuada en los procesos urbanos, puede potenciar los beneficios de la gestión de residuos orgánicos. La inversión en infraestructura, tecnología y capacitación será fundamental para que estas soluciones tengan un impacto real en la ciudad. Este avance se enmarca en la necesidad de transformar el sistema de residuos, ofreciendo soluciones que sean ecológicas, eficientes y acordes con las metas de reducción de emisiones y protección ambiental que aspira la capital mexicana.
