Un grupo vinculado a normalistas ingresó a la terminal, afectando a miles de pasajeros y generando suspensión en circulación. En un evento que ha marcado la movilidad en la Ciudad de México, un grupo de personas encapuchadas ingresó de forma violenta a la Central de Autobuses del Norte, ubicada en la alcaldía Gustavo A. Madero. La acción provocó la suspensión de todos los servicios de salidas y entradas, afectando a entre 15,000 y 20,000 pasajeros que tenían programados sus viajes. La agresión se atribuye a individuos vinculados con el movimiento de normalistas de Ayotzinapa, quienes a través de redes sociales reportaron la toma de la terminal. El incidente ocurrió en un contexto de tensión en la zona, donde las autoridades metropolitanas, en respuesta a la situación, movilizaron apoyo de la Secretaría de Seguridad Ciudadana. El gerente de la terminal, Francisco Navarro Uribe, solicitó refuerzos para restablecer la operatividad y garantizar la seguridad. La interrupción en el servicio persistió durante varias horas, evidenciando el impacto en la movilidad urbana y la economía de los usuarios afectados. Este tipo de manifestaciones violentas generan una discusión más profunda sobre la seguridad en los espacios públicos y el derecho a la protesta. La Central del Norte, uno de los puntos neurálgicos del transporte en la capital, ha sido escenario en el pasado de diferentes movilizaciones, pero incidentes como este resaltan la necesidad de estrategias para gestionar la seguridad sin afectar a la ciudadanía. La situación refleja también los desafíos actuales para mantener el orden en un entorno de movilizaciones sociales frecuentes, pero siempre bajo el respeto a la ley y los derechos de todos.
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