Usuarios denuncian que los dispositivos de accesibilidad en varias estaciones están inoperantes desde hace meses, comprometiendo su seguridad y dignidad. La inoperancia de los elevadores en varias estaciones del sistema de transporte colectivo en la Ciudad de México continúa afectando a personas con discapacidad que confían en estos dispositivos para desplazarse de manera segura y digna. En un caso reciente, un usuario con movilidad reducida pasó más de media hora esperando ayuda en la estación Romero Rubio de la Línea B, ya que la silla eléctrica y otros medios de acceso estaban fuera de servicio. La falta de apoyo por parte del personal y la carencia de recursos adecuados evidencian un problema estructural en la infraestructura para la inclusión. Este tipo de incidentes no son aislados. En los últimos meses, diferentes estaciones han reportado que los ascensores y rampas diseñados para facilitar el ingreso de personas con discapacidad permanecen fuera de funcionamiento. La ausencia de mantenimiento y de una adecuada gestión provoca que muchos usuarios tengan que depender de la solidaridad de otros pasajeros, poniendo en riesgo su integridad física y emocional. Para acceder a los elevadores, los usuarios deben contar con la Tarjeta Incluyente, que en muchos casos no está disponible o no es aceptada por el personal policial, limitando aún más su movilidad. Desde el Sistema de Transporte Colectivo se informó que, en total, cuentan con 128 elevadores distribuidos en 195 estaciones, destinados a facilitar la movilidad de personas con discapacidad, mujeres embarazadas y adultos mayores. Sin embargo, la realidad muestra que la mayoría de estos dispositivos no cumplen con su función, evidenciando una brecha entre la infraestructura prometida y la prestación efectiva del servicio. La situación requiere acciones inmediatas para garantizar el cumplimiento de la normatividad en materia de accesibilidad y los derechos de las personas con discapacidad. El problema de accesibili
