CIUDAD DE MÉXICO. – En medio de las festividades decembrinas, familias que han sido desalojadas de sus hogares en la Ciudad de México celebran posadas en la calle, transformando estos encuentros en actos de resistencia contra la gentrificación y el despojo inmobiliario. Estos eventos buscan mantener viva la memoria comunitaria y defender el derecho a la permanencia en sus barrios. Gloria Dorador Martínez, de 68 años, quien fue sacada de su hogar el pasado 2 de octubre, continúa con la tradición de encender la corona de Adviento frente a su antiguo edificio. A pesar de la adversidad, afirma que sus tradiciones y su espíritu no pueden ser arrebatados. Santiago Ávila Dorador, nieto de Gloria, lidera la organización de una posada en la calle Mar Blanco, en la colonia Popotla, donde se busca romper la piñata en el emblemático 'Árbol de la noche victoriosa'. El objetivo es demostrar que la alegría y las tradiciones de la comunidad son inquebrantables ante los intentos de desplazamiento. La iniciativa de celebrar en la calle surge como una forma de solidaridad y para visibilizar casos de desalojo que, según los organizadores, no son aislados y comparten patrones similares a otros despojos recientes, incluso comparándolo con el significado de la Navidad como celebración de refugiados. Manuel Zepeda, vecino solidario, destaca que estos casos reflejan un problema más amplio de desplazamiento forzado, exacerbado por respuestas gubernamentales como los subsidios del Instituto de Vivienda (INVI), que resultan insuficientes para reubicar a las familias dentro de la capital. Las acusaciones de desalojos violentos, irregularidades judiciales y colusión de autoridades son recurrentes. Familias como la de Raúl Reguera López han sido forzadas a mudarse a la periferia de la ciudad, enfrentando dificultades para encontrar vivienda digna. A pesar de las promesas de expropiación de los inmuebles, las familias afectadas continúan sobreviviendo en condiciones precarias, a la espera de una s
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