Experta en marketing político advierte sobre manipulación de información y la necesidad de regulación ante el avance tecnológico. Ciudad de México. La proliferación de la inteligencia artificial (IA) y tecnologías como los deepfakes, junto con el uso de granjas de bots, han alcanzado un punto crítico en la política electoral, poniendo en duda la credibilidad de los procesos democráticos. Gisela Rubach, especialista en marketing político, alerta que la ausencia de una regulación legal y ética clara abre la puerta a una "democracia virtual", donde la manipulación de la información se convierte en el principal riesgo. La experta señala que estas herramientas permiten dirigir mensajes específicos a cada individuo, conociendo sus preferencias y aversiones. El "metaestratega" emerge como una figura clave, capaz de diseñar campañas basadas en el análisis masivo de datos personales, utilizando técnicas de Big Data y machine learning. Según Rubach, esta sofisticación tecnológica ha superado las estrategias tradicionales de campaña, obligando a los candidatos a considerar su presencia en plataformas digitales y mundos virtuales para conectar con electorados, especialmente los más jóvenes. Rubach recuerda que el fenómeno de las fake news ganó visibilidad en 2016 con la elección de Donald Trump y el Brexit, influencias que se potenciaron con el acceso a datos de usuarios de redes sociales. El avance de la IA ha llevado la manipulación a un nivel sin precedentes, donde los deepfakes dificultan la distinción entre contenido real y generado artificialmente. "No sabemos si un candidato o candidata realmente dijo algo o no", afirmó la especialista, subrayando la creciente dificultad para verificar la autenticidad de la información. El impacto de los bots y trolls, aunque aún relevante, se ha integrado en sistemas más avanzados de granjas digitales. Estos centros operan con miles de celulares programados para el envío masivo de mensajes pre-diseñados por IA. La falta de marcos regula
