La conmemorativa manifestación en la Ciudad de México convoca condena por la violencia contra fotoperiodistas durante los disturbios en el Zócalo. En la capital mexicana, la marcha conmemorativa del 2 de octubre culminó con incidentes violentos que afectaron la labor informativa. Aunque en gran medida transcurrió de forma pacífica, los disturbios generaron enfrentamientos entre el llamado “Bloque negro” y elementos policiales cerca del Zócalo. Durante estas confrontaciones, al menos ocho fotoperiodistas resultaron lesionados, en uno de los episodios más regrettables que evidencian riesgos persistentes para la prensa en contextos de movilizaciones sociales. Entre los lesionados se encuentran reporteros gráficos que fueron agredidos con objetos contundentes, piedras y en algunos casos, vivieron momentos de desesperación ante la gravedad de las lesiones. La violencia buscaba impedir que los medios documentaran los hechos, en un patrón que preocupa por la agresión a la libertad de prensa y el ejercicio periodístico en eventos de alta tensión. La situación llevó a que los colegas recibieran apoyo de primeros auxilios y atención médica urgente, tras resultar con lesiones en distintas partes del cuerpo. Es relevante aclarar que estas agresiones no sólo evidencian la vulnerabilidad de los periodistas, sino que también resaltan la necesidad de fortalecer la seguridad para la prensa en eventos públicos con alta carga emotiva y conflictiva. La protesta, que conmemoraba el movimiento del 68, se ha convertido en un recordatorio de que la libertad de expresión y el derecho a la información requieren protección constante ante la violencia y la censura. La Alianza de Medios Mx condenó enérgicamente los ataques contra los fotoperiodistas e hizo un llamado a las autoridades del gobierno de la Ciudad de México para que investiguen estos hechos, prevengan futuras agresiones y garanticen condiciones seguras para la prensa en eventos similares.
