A pesar del incremento en el costo del transporte público, unidades continúan operando con infracciones que representan sanciones millonarias y sin ser detenidas. En la Ciudad de México, recientes observaciones revelan que varias unidades del transporte concesionado siguen incumpliendo regulaciones de tránsito, a pesar de haber aumentado la tarifa en 1.5 pesos para mejorar el servicio y la seguridad. En un recorrido de menos de media hora, un camión de la ruta 22 y un microbús de la ruta 18 cometieron múltiples faltas que sumaron sanciones superiores a 28 mil pesos, sin que ninguna de las unidades fuera detenida o sancionada por las autoridades. Los traslados mostraron acciones como exceso de velocidad, invasión de carriles exclusivos, uso de semáforos en rojo y ausencia de placas visibles, problemas que se mantienen desde antes del incremento en el pasaje. Este patrón de conductas inapropiadas evidencia el incumplimiento sistemático de las reglas por parte de los concesionarios, a pesar de los compromisos asumidos por la administración para mejorar las condiciones del transporte público. Luego de una reunión con transportistas, la autoridad prometió implantar medidas para garantizar una conducción segura, pero las acciones concretas aún parecen ausentes, afectando la seguridad y confianza de los usuarios. El impacto de estas infracciones contrasta con la promesa de modernización del sector, ya que la mayoría de las unidades en circulación siguen operando en condiciones que ponen en riesgo a pasajeros y peatones, y que no evidencian mejoras tras el aumento en el costo del servicio. La ciudadanía exige mayor fiscalización y cumplimiento para que las tarifas elevadas realmente reflejen una conducción más responsable y segura.
