La falta de mantenimiento en las escaleras de varias estaciones de la Línea 7 genera dificultades para pasajeros, especialmente personas adultas mayores que enfrentan retrasos y riesgos. La situación de las escaleras eléctricas en varias estaciones de la Línea 7 del Sistema de Transporte Colectivo (STC) en la Ciudad de México evidencia un patrón de incumplimiento en los programas de mantenimiento. La profundidad de algunas estaciones, como Constituyentes, Tacubaya, Camarones y Refinería, hace que estas escaleras sean una infraestructura esencial para reducir el esfuerzo físico de los usuarios, especialmente de los adultos mayores. Sin embargo, en muchas ocasiones, estas unidades permanecen fuera de servicio durante semanas, generando congestiones y dificultades para quienes dependen de ellas. La problemática no es reciente; en junio pasado, las autoridades del Metro se comprometieron a reparar un mínimo de 20 escaleras, aunque los avances concretos en esas reparaciones aún no son evidentes. La falta de mantenimiento adecuado no solo afecta la eficiencia del transporte sino que también pone en riesgo la seguridad y el bienestar de los pasajeros, quienes deben recurrir a pasos peatonales menos seguros o subir escaleras tradicionales en condiciones peligrosas. La infraestructura subterránea del Metro, que alcanza hasta 30 metros de profundidad en algunas estaciones, requiere de una atención constante para garantizar el acceso fluido y seguro para toda la población. La situación destaca la necesidad de una gestión efectiva y transparente en las operaciones de mantenimiento del sistema de transporte.
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