Revelaciones sobre el uso de fideicomisos complican la auditoría de fondos públicos en la capital. El Proyecto Ajolote en la Ciudad de México genera dudas sobre el manejo de recursos. El Fondo Mixto, que recibe impuestos, transfiere pagos a BBVA, que a su vez gestiona fideicomisos con HSBC. Este enredo financiero provoca interrogantes sobre los costos ocultos y el rastreo del dinero. Las obras, financiadas con un préstamo de 4 mil millones de pesos de HSBC, no presentan controles claros sobre su gasto. La Secretaría de Obras ejecuta proyectos, mientras el Fondo Mixto asegura los pagos, creando un reembolso en un sistema complicado. Las autoridades no han respondido a las preguntas críticas sobre la asignación de presupuestos y las comisiones generadas por intermediarios. La falta de transparencia en el manejo financiero es un riesgo para los fondos públicos.

