Implementación de padrón biométrico genera preocupación por exclusión de usuarios y viabilidad para empresas pequeñas. Ciudad de México. A partir de hoy, 9 de enero, la obligatoriedad del registro biométrico para las líneas de telefonía móvil en México genera un panorama de incertidumbre, particularmente para los Operadores Móviles Virtuales (OMV). Estas empresas, que actualmente gestionan más de 15 millones de líneas activas en el país, advierten sobre la inviabilidad de cumplir con los requisitos en el plazo establecido, lo que podría dejar fuera de servicio a millones de usuarios. El nuevo padrón exige la vinculación de cada línea a la identidad biométrica del usuario, un proceso que, según los OMV, presenta desafíos logísticos y tecnológicos significativos. La meta de registrar más de 135 millones de líneas en menos de seis meses se considera ambiciosa, especialmente ante la experiencia previa de un programa piloto donde solo se lograron registrar 427 mil líneas hasta octubre de 2025. La falta de recursos y la infraestructura insuficiente en muchos de estos operadores pequeños son factores clave que podrían impedir la adaptación a la nueva normativa. En un escenario pesimista, se estima la posible pérdida de hasta 7 millones de líneas virtuales. Este impacto afectaría de manera desproporcionada a comunidades rurales, usuarios de bajos ingresos y sectores marginados, para quienes la conectividad móvil es un acceso fundamental a servicios de salud, educación y otros servicios básicos. La exclusión de estos grupos podría agravar las brechas digitales y sociales existentes en el país. La medida también ignora la creciente relevancia de las eSIMs, los chips virtuales que permiten la activación de líneas internacionales sin someterse al registro local. Esta omisión podría desvirtuar el espíritu de la norma, permitiendo que millones de líneas activas queden fuera del control gubernamental, especialmente ante la proximidad de eventos masivos como el Mundial, que esperan
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