La nueva normativa para alquileres cortos genera inquietud entre anfitriones, quienes temen limitar sus ingresos en el próximo evento deportivo internacional. La Ciudad de México prepara un marco regulatorio que podría afectar la actividad de quienes ofrecen hospedaje a través de plataformas digitales, en un contexto donde se espera la llegada de más de cinco millones de turistas para el Mundial de fútbol de 2026. La reciente reforma a la ley de turismo establece que rebasar las 182 noches de hospedaje anuales podría derivar en una inhabilitación de hasta un año para los anfitriones, generando preocupación entre quienes gestionan alquileres temporales en la capital. Este cambio surge en un contexto de políticas públicas orientadas a abordar fenómenos como la gentrificación y promover la vivienda asequible, pero también ha suscitado incertidumbre sobre cómo afectará el sector de las rentas cortas, que ha sido clave para la economía local debido a la gran cantidad de eventos que atraen visitantes a la ciudad. La regulación limita la flexibilidad de los anfitriones, lo que consideren algunos, puede provocar pérdidas económicas significativas durante temporadas de alta demanda, como conciertos y festivales además del Mundial. En el escenario actual, muchos propietarios expresan que esta normativa representa una desventaja frente a los hoteles tradicionales, ya que limita la posibilidad de aprovechar picos de demanda. Diversos colectivos de anfitriones han manifestado su rechazo a estas restricciones, argumentando que la ciudad depende en buena medida del sector para atender eventos multitudinarios que se han consolidado en la agenda de la CDMX. Autoridades municipales aseguran que los diálogos en curso buscan encontrar un equilibrio entre regulación y crecimiento turístico, sin perjudicar la economía de las familias anfitrionas ni el desarrollo del sector. Este escenario pone sobre la mesa el desafío de equilibrar la regulación con la dinamización económica y la atracci
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