Entre septiembre y diciembre, el gobierno capitalino eliminará ejemplares afectados en varias alcaldías para garantizar la seguridad pública y combatir una epidemia fitosanitaria. En respuesta a la condición alarmante de miles de palmeras en la Ciudad de México, las autoridades iniciarán un programa de retiro gradual que contempla la desaparición de aproximadamente 1,500 ejemplares en los próximos meses. La medida responde a que la mayoría de estas plantas, traídas desde las Islas Canarias en los años 30 y 40, han sido gravemente afectadas por hongos y microorganismos que comprometen su integridad estructural y su salud. El análisis técnico revela que más del 80 por ciento de las palmeras distribuidas en la urbe presentan un alto grado de deterioro, concentrándose principalmente en las alcaldías de Benito Juárez, Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo y Coyoacán. La presencia de árboles dañados no solo afecta la estética urbana, sino que también genera riesgos de caída y accidentes, especialmente en zonas transitadas. Para afrontar esta problemática, el gobierno local ha movilizado a un equipo especializado de 200 trabajadores, entre arboristas, escaladores y técnicos, quienes realizarán la evaluación, poda y retirada de los ejemplares enfermos. La estrategia busca además detener la propagación del hongo que infecta estos árboles y que, de no atenderse, podría extenderse a otros espacios verdes de la ciudad. Desde hace más de una década, los signos de deterioro en las palmeras comenzaron a evidenciarse, pero en los últimos años la situación se ha agravado. La capital ha registrado múltiples casos de ejemplares secos, con coronas colapsadas o sin follaje, en avenidas principales como División del Norte, Avenida Universidad y Periférico. La eliminación de estos árboles se considera una medida preventiva y necesaria para preservar la seguridad de la ciudadanía y la salud ambiental urbana.
