La extracción masiva de agua y la falta de mantenimiento agravan las inundaciones en zonas vulnerables de la capital mexicana. La Ciudad de México enfrenta uno de los fenómenos de subsidencia más significativos del mundo, resultado de décadas de extracción excesiva de agua subterránea y una infraestructura urbana que limita la infiltración del agua de lluvia. La sobreexplotación de acuíferos provoca el colapso del volumen de arcillas, arenas y gravas del subsuelo, causando hundimientos que alcanzan hasta 40 centímetros anuales en las zonas más afectadas, principalmente en el oriente y el norte de la capital, incluyendo alcaldías como Venustiano Carranza y Gustavo A. Madero. Estas deformaciones contribuyen a que áreas anteriormente lacustres, donde prevalecen el agua y la humedad, experimenten actualmente severas inundaciones, como ocurrió tras las lluvias récord del pasado 10 de agosto que dejaron calles convertidas en ríos. A ello se suma la carencia de un correcto mantenimiento de las redes de drenaje yr la cultura del asfalto que impide la recarga natural del acuífero, agravando la situación. La evidencia indica que la ciudad requiere acciones urgentes para mitigar estos riesgos y garantizar un desarrollo urbano más sustentable.
