Organizaciones de búsqueda advierten que el crimen organizado intensifica la desaparición de jóvenes en municipios chiapanecos, evidenciando un peligro creciente. En los últimos meses, la situación de desapariciones en Chiapas se ha agravado, con un recrudecimiento en el reclutamiento de jóvenes por parte de grupos criminales. Las madres buscadoras y organizaciones defensoras reportan que los municipios de Suchiapa, Berriozábal, Ocozocoautla, Tuxtla Gutiérrez, y Tapachula enfrentan un incremento en los intentos de captar adolescentes y adultos jóvenes, con métodos que antes se realizaban en la madrugada y ahora también en horas de la tarde, lo que aumenta el riesgo de las víctimas. La desaparición más reciente de un estudiante de Medicina, quien fue visto por última vez hace 11 días, ejemplifica la problemática. La víctima, en vías de completar su formación académica, fue vista entrando en un transporte público en Suchiapa, aunque las autoridades solo lograron geolocalizar parcialmente su teléfono alrededor de un radio limitado. La familia y las organizaciones sociales exigen mayor diligencia en las investigaciones, pues consideran que la capacidad de la fiscalía para atender estos casos es insuficiente, y muchas veces no revisan las imágenes de seguridad que podrían contener evidencias cruciales. Contextualmente, el aumento en estas desapariciones refleja una tendencia preocupante atribuida a la escalada de la lucha entre cárteles por el control de territorios y rutas, lo que ha llevado a una mayor captación de jóvenes para sus actividades ilícitas. La cifra real de personas desaparecidas en la entidad supera las 3 mil, de acuerdo con datos de organizaciones no gubernamentales, en comparación con las cifras oficiales, que reportan poco más de 2 mil casos. Esta situación no solo pone en evidencia la vulnerabilidad de la juventud en la región, sino también la urgencia de implementar medidas integrales que combatan el crecimiento de la violencia y el reclutamiento for
