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Chiapas

EZLN: 32 Años de Lucha Indígena Frente a la Narcoviolencia

A 32 años del levantamiento del EZLN, el movimiento indígena en Chiapas enfrenta la persistente lucha por sus demandas, la narcoviolencia y un contexto político complejo, marcado por la tensión entre el gobierno federal y las comunidades autónomas.

Por Redacción2 min de lectura
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Ciudad de México. – Al iniciar 2026, se conmemoran 32 años del levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en Chiapas, un movimiento que emergió como símbolo de resistencia indígena y lucha social. El 1 de enero de 1994, el EZLN declaró la autogobernanza comunitaria como vía para el progreso, una demanda que, tres décadas después, sigue vigente. Ese día, mientras México celebraba la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), un grupo de indígenas armados tomó varias cabeceras municipales en Chiapas, anunciando su ruptura con el Estado mexicano. La agenda zapatista se centró en reivindicaciones fundamentales como tierra, trabajo, vivienda, salud, educación, libertad, democracia, justicia y paz, plasmadas en la Declaración de la Selva Lacandona. El movimiento criticó un modelo económico que profundizaba la pobreza y la exclusión de los pueblos originarios. La respuesta gubernamental, bajo la administración de Carlos Salinas de Gortari, fue el despliegue militar, lo que generó once días de enfrentamientos y la atención internacional. El conflicto evidenció la brecha entre el discurso de modernización y la realidad de marginación. Tras diálogos formales iniciados en 1994, se firmaron los Acuerdos de San Andrés en 1996, que buscaban reconocer los derechos y la autonomía indígena. Sin embargo, una reforma constitucional en 2001 invalidó lo pactado, provocando una ruptura definitiva. Ante el incumplimiento, el EZLN fortaleció sus estructuras autónomas con los Caracoles y las Juntas de Buen Gobierno, donde las comunidades gestionan sus propios servicios sin reconocimiento estatal. El movimiento, originado en un campamento guerrillero en 1983, se organiza a través del Comité Clandestino Revolucionario Indígena (CCRI). En 2018, el EZLN impulsó la candidatura presidencial indígena de María de Jesús Patricio, “Marichuy”, visibilizando la diversidad y la exclusión política. Aunque no logró las firmas necesarias, su postula

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