La tradicional recolección en los Altos de Chiapas marca el inicio de las festividades del Niño Florero, manteniendo viva una ancestral expresión cultural. En los Altos de Chiapas, la comunidad de Chiapa de Corzo da inicio a la emblemática tradición de recolectar la flor de Niluyarilo, un acto que simboliza la devoción y la identidad cultural en las celebraciones del Niño Florero. Esta práctica, que tiene raíces que se remontan a varias décadas, implica una ardua travesía por las zonas montañosas, donde los floreros enfrentan condiciones adversas, como temperaturas bajas, lluvias y esfuerzos físicos al escalar árboles en busca de la bromelia silvestre de gran altura. La recolección de la flor, conocida en la lengua local como Niluyarilo, que significa “Flor Divina”, refleja el vínculo entre la naturaleza y la ceremonialidad religiosa. La tradición se ha transformado en un símbolo de fe popular, con raíces en un mito que relata el descenso del sol y la luna a las aguas, naciendo de ese encuentro un niño que ha sido inspiración para la festividad. La actividad comenzó en la década de los ochenta y sigue siendo un acto de gran importancia comunitaria, que culminará con la entrega de parte de las flores a la iglesia y su uso en nacimientos y altares familiares. A más de cuatro décadas de su consolidación, esta práctica representa la continuidad de un patrimonio inmaterial que fortalece la identidad de Chiapa de Corzo y promueve la conservación de tradiciones ancestrales en un entorno moderno. Reconocer estas celebraciones también ayuda a comprender el valor que la cultura local concede a sus símbolos naturales y religiosos, garantizando que se transmitan a las nuevas generaciones en medio de su vida cotidiana. Este acto no solo mantiene viva una tradición, sino que también reafirma la relación espiritual entre la comunidad y su entorno natural, resaltando la importancia de preservar prácticas ancestrales en un mundo en constante cambio.
