La deuda acumulada por adeudos de gobiernos y dependencias limita la inversión en infraestructura y afecta la economía del país. La Comisión Federal de Electricidad (CFE) enfrenta una multimillonaria cartera de cuentas impagas que supera los 46 mil millones de pesos, debido a la morosidad por parte de diversos niveles de gobierno. Esta cifra corresponde a adeudos acumulados por 25 de las 32 entidades estatales y cerca de 1,800 municipios, los cuales no han cumplido con sus obligaciones de pago por el servicio eléctrico durante los últimos años. Además, las dependencias federales también presentan una deuda estimada en más de 15 mil millones de pesos, que sin duda impacta en la capacidad de inversión de la paraestatal en proyectos de infraestructura eléctrica y contribuye a la pérdida de recursos que podrían destinarse a otras áreas prioritarias del país. El pasado año, se identificó a Chihuahua, Sonora y Chiapas como los mayores deudores, con montos que alcanzan los cuatro mil, dos mil 500 y dos mil 460 millones de pesos, respectivamente. La acumulación de estos adeudos refleja no solo desafíos en la gestión financiera de los gobiernos locales y federales, sino también un impacto directo en la calidad del suministro eléctrico y en la ejecución de nuevos proyectos de expansión de la red. El problema de la morosidad en el pago de servicios básicos es un indicador de las dificultades económicas y de gestión que enfrentan varias instituciones gubernamentales en México. La falta de recursos repercute en la modernización del sistema eléctrico, restricción que puede afectar tanto a residencias como a actividades económicas, generando un círculo vicioso que limita el crecimiento del sector energético. La recuperación de estos recursos es crucial para que la CFE continúe fortaleciendo su infraestructura y garantice un suministro estable a toda la población. Desde un análisis más amplio, la elevada cartera vencida revela un reto para la administración pública en la coordinaci
