El evento tectónico activó alertas y protocolos en Chiapas, sin reportes de daños, y fue percibido en varias regiones de Guatemala. Un movimiento sísmico de magnitud 5.8 afectó varias áreas de Chiapas durante la tarde del 28 de noviembre, provocando la activación de los protocolos de protección civil en la entidad. Las autoridades locales implementaron acciones preventivas en municipios como Tapachula, donde la percepción del temblor fue particularmente fuerte. Hasta el momento, no se han reportado daños estructurales ni pérdidas humanas, y las instituciones continúan monitorizando la situación. Este sismo tuvo su epicentro en Huixtla, a una profundidad de 137 kilómetros, y fue sentido con intensidad moderada en algunas regiones del estado. La Agencia de Meteorología de Chiapas informó que, gracias a las mediciones de boyas y sistemas de alerta, no hay riesgo de tsunami. La actividad sísmica también fue percibida en varias regiones de Guatemala, principalmente en departamentos como Sacatepéquez, Huehuetenango y San Marcos, donde se reportaron efectos leves. El monitoreo internacional coordinado por el Centro de Alertas de Tsunamis del Pacífico y otras instituciones acreditadas confirma que el evento no representa peligro de maremoto para las costas mexicanas ni guatemaltecas. La protección civil en ambos países reitera la importancia de mantener la calma y seguir los protocolos establecidos en casos de emergencias sísmicas, ante la constante actividad tectónica en la región. Este sismo confirma la vulnerabilidad sísmica de la región sureste de México, una zona que está en constante vigilancia debido a su ubicación en una de las áreas más activas del cinturón de fuego del Pacífico. La preparación y respuesta rápida son esenciales para evitar tragedias en eventos de esta magnitud.
