Académicos, médicos y líderes sociales alertan sobre la desigualdad en recursos federales y la falta de apoyos esenciales en zonas rurales del estado. En Chihuahua, la insuficiencia de recursos y la desigualdad en la distribución de fondos federales generan un impacto negativo en la prestación de servicios básicos. La comunidad médica, junto con sectores productivos y sociales, ha hecho un llamado urgente para reorientar la inversión pública hacia las zonas más vulnerables del estado, especialmente en salud y infraestructura rural. A pesar de los compromisos del gobierno federal para incrementar los salarios de médicos, policías y docentes, numerosos centros de salud en comunidades rurales enfrentan carencias en personal, insumos y equipamiento esenciales. Este rezago en la infraestructura sanitaria limita el acceso a atención de calidad para quienes más lo requieren, poniendo en evidencia la necesidad de un compromiso mayor con el desarrollo regional. La problemática se agrava ante la concentración de recursos en proyectos de gran escala como el Tren Maya, Pemex y programas de infraestructura en otras regiones del país. Datos recientes revelan que, desde 2018, Chihuahua ha perdido más de 24 mil millones de pesos en fondos que fueron destinados a apoyar a su comunidad agrícola y a sus municipios, afectando la producción local y la economía familiar. La desigualdad en la asignación de fondos reflejada en estos recortes contrasta con la significativa inversión en proyectos como el Tren Maya, que suma más de 520 mil millones de pesos, demostrando una distribución desigual de los recursos nacionales. Expertos y representantes del sector público señalan que, aunque ha habido incrementos presupuestales en áreas como salud, estos no serán suficientes para cubrir las necesidades urgentes en hospitales rurales o para garantizar el abasto de medicamentos. Además, las cifras en seguridad muestran que la mayor parte del gasto se destina a militarización, dejando de lado program
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