Las medidas federales se alinean con las acciones locales, con requisitos más estrictos para movilizar ganado, buscando contener la plaga y reactivar exportaciones. En un esfuerzo conjunto para frenar la expansión del gusano barrenador en distintas regiones del país, las autoridades federales han reforzado las restricciones sanitarias en Chihuahua, siguiendo la línea de las acciones implementadas en el estado hace un año. Estas nuevas medidas incluyen la exigencia de certificados zoosanitarios para la movilización de todo tipo de ganado, desde vacas hasta cabras, con el objetivo de evitar la dispersión de la plaga. Desde que se detectaron los primeros brotes hace más de un año, Chihuahua implementó un decreto que prohibía el ingreso de reses del sur de México, una medida que fue impugnada ante la Suprema Corte por considerarse excesiva. Actualmente, los esfuerzos se han fortalecido, incorporando recomendaciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, como la aplicación de antiparasitarios, para controlar el avance del insecto. Estas acciones resultan cruciales, ya que la presencia del barrenador ha afectado la productividad ganadera y las exportaciones hacia Estados Unidos, país que mantiene restricciones fronterizas desde hace un año. La llegada del frío ayuda a contener la plaga, pero aún se trabaja en la erradicación total para reactivar el mercado de carne y productos derivados en la región. En este contexto, la coordinación entre autoridades locales y federales busca equilibrar la protección sanitaria con la reactivación económica, ante un panorama que aún requiere esfuerzos sostenidos para recuperar la confianza del sector ganadero y cumplir con las exigencias internacionales.
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